24 junio
San Juan Bautista, precursor de Cristo,
murió decapitado
por decir la verdad y echar en cara
el pecado, el abuso, la injusticia
del que ostentaba el poder.
La fuerza de su denuncia
se asienta en su honestidad,
en lo austero de su vida,
en la firme rectitud
de su vivir consecuente.
Sólo tiene autoridad para el reproche
el íntegro, el honesto,
el que conjuga su vida у la verdad.
