29 junio
Pedro y Pablo, apóstoles de Cristo,
predicaron, hasta morir por Él,
el mensaje del evangelio nuevo.
Recibieron la fuerza del Espíritu
y ya todo cambió.
Peligros, insultos, amenazas,
cárcel, persecución. Ya nada importa.
Predicarán a Cristo,
transmitirán la voz de salvación,
sembrarán la esperanza,
repartirán la gracia.
Serán los apóstoles de Cristo
y columnas asentadas de la Iglesia.
Proteged nuestra fe. Robustecedla.
