Adviento
«El pueblo que andaba en las tinieblas
vio una gran luz.
Sobre los que habitaban una tierra de sombras
resplandeció una luz brillante».
Dicho fue y aún es posible:
una luz que no deslumbra: que ilumina
la verdad que desemboca
en el hallazgo de Dios entre nosotros
y que tira al hombre hasta hacerle caminar
a su paso y por su impulso.
Una luz que desgarra la soberbia
y derrumba las fronteras de lo efímero
asomando al hombre
al universo del espíritu y de la trascendencia.
La luz, al fin, para quien busca
por encima de los montes.
