Bien lo dijo el poeta:
«¿Cómo podrás cantar
si tu boca está llena de comida?
¿Cómo podrá alzarse tu mano para bendecir
si está llena de oro?»
¡Crees que eres feliz
porque comes cada día
y no falta en tu cartera un puñado de dinero!
Si nunca has compartido tu pan,
nunca has cantado.
Si no das una parte de tus bienes,
jamás has bendecido.
Y si en tu vida no cantas ni bendices
¿crees que eso es vivir?
