Los industriales promocionan sus productos,
el comerciante anuncia sus novedades,
el político propaga sus programas.
Quien está convencido
de la bondad de sus ideas o servicios
los difunde para captar adeptos.
¿Por qué, si eres cristiano,
no proclamas tus claras convicciones
invitando a los otros a compartirlas?
La verdad revelada a los hombres
por el Dios Salvador
debe ser difundida.
Habla oportunamente de tu fe.
Invítales a entrar en el mundo inefable
de la Verdad mayúscula.
