Deja enfriar el pensamiento
de la ofensa o del menosprecio
que hayas recibido.
Quizás no fue deliberado.
Y aunque lo fuera,
no debes responder con el encono
que encendería más
la hoguera de la ira.
Sé paciente y magnánimo,
perdonador y comprensivo:
arcoíris en el aguacero,
luciérnaga en la noche,
mariposa en el zarzal,
amapola en las grietas de la roca.
