Nadie te pedirá heroicidades
ni gestas sobrehumanas.
Se nos pide tan sólo
bondad y sencillez,
generosidad y entrega,
ayuda solidaria,
comprensión y magnanimidad,
servicialidad y perdón.
Y todo esto, con todos:
con los tuyos y con los desconocidos,
con el vecino, con cualquier ciudadano.
Sin alardes, pero sin excepciones.
Ser buenos con naturalidad.
