No podremos llegar a la bienaventuranza
con el más mínimo rencor en el corazón.
La más pequeña sombra de malquerer
ha de ser arrancada.
A mayor amor, mayor felicidad,
pues sólo la caridad ensancha el alma
hasta hacerla soporte dilatado
del Dios que satura felicidad.
Hay que desterrar los malos sentimientos
y transformarlos en bondad y comprensión.
Llegarás al final con el único equipaje
que pasa limpiamente las aduanas:
el amor ilimitado.
