El mar en calma
permite ver el fondo iluminado;
si se encrespa,
sólo turbulencia y confusión.
El enfado tormentoso,
la irritación incontenida
nublan la mente y confunden la verdad.
No tomes decisiones
mientras estés airado.
Procura no enfadarte;
pero, si en un momento, te domina la ira,
espera a que la calma
retorne a tu corazón.
