1 enero
Pisamos la orilla del año nuevo.
Atrás queda, sin aliento ni figura,
un puñado de días que apenas recordamos.
Amanece otra historia
que hemos de reavivar;
nuevos días
y nuevas experiencias nunca reproducidas.
Está limpio y sin tizne
el cuaderno del año.
Hay que escribir palabras,
dibujar sentimientos,
hacer cuentas exactas.
Empieza un año nuevo:
hagamos de sus días
macetas florecidas
de bondad y solidaridad.
