8 septiembre
Nació predestinada
a ser Madre de Dios;
nació inmaculada
para serlo mejor;
nació llena de gracia
por el amor de Dios;
nació fuerte y segura
con brío redentor;
nació limpia y hermosa
como reina de amor.
Hombres de toda raza,
de toda lengua y nación
se acuerdan hoy con gozo
de la Madre de Dios
en su Natividad:
su fiesta y su esplendor.
