3 noviembre
Fue un mulato sin brillo y sin notoriedad.
De nombre, Fray Martin.
De apodo cariñoso, Fray Escoba.
La humildad fue su cuna,
su trayecto y su muerte.
Humildad que envolvió toda su vida
y le acercó a los hombres, pobres y ricos
para hacerles saber cuál es la ruta
que tenemos trazada. Camino
radiante, iluminado
por el amor sencillo y generoso.
San Martín de Porres se llamaba.
