¿Sabías que el Padre Gago tenía un corazón sin fronteras?

El Padre Gago había superado las fronteras ideológicas, políticas y de creencias. Era respetuoso y bondadoso con todo el mundo. Exquisito en el trato, humilde y entusiasta. Le gustaba el trabajo bien hecho, el suyo y el de los demás. Sabía disculpar y perdonar, como su maestro, Jesús de Nazaret.