Miniaturas Inéditas 40

No te alegres del mal ajeno
ni te frotes las manos,
ante el fracaso de tu competidor.

Hay sitio para todos.
Y él tiene, como tú, merecimientos
y derecho a ser feliz y progresar.

Respeta su desgracia
si esta llama a su puerta.
También a ti puede cercarte un día,
y más te gustaría su solidaridad,
que la amarga complacencia por tu mal.

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