Ya te habrá sucedido.
Si no, te acabará ocurriendo.
Que alguien cercano, íntimo y querido,
muera inesperadamente,
o después de una larga enfermedad.
En momentos como esos,
terribles, inevitables,
necesitaste cariño y condolencia,
para sobrellevar tan cruel misterio.
Cuando sepas de alguien
sumido en el gran duelo
de la muerte cercana,
aproxima tu corazón.
No hacen falta palabras
a su corazón angustiado.
