Si puedes mediar en las disputas,
relajar las tensiones,
romper el hielo,
no dejes de hacerlo.
La palabra conciliadora,
puede desvanecer la ira y el enfado
de quienes se enfrentan obcecados.
Pon aceite en los ejes
de tu trato y relación entre los hombres.
Abre las ventanas al aire enrarecido
de discusiones sin tino y sin sentido.
Sé pacificador entre beligerantes.
Pactarán amistad,
si eres eslabón que enlaza voluntades.
