No tienen buena prensa las tortugas.
Sin embargo,
más saben ellas del camino que las liebres.
No son buenas las prisas.
La precipitación y el atolondramiento
impiden penetrar en la belleza
que encierran los caminos.
El rigor y el cuidado en los quehaceres,
son buenos compañeros
para hacer con perfección
lo que debemos hacer.
Sin pausa y sin prisa.
Concienzudamente.
Se avanza más seguro
y con mejor resultado.
