Que Dios no nos ha destinado al castigo,
sino a obtener la salvación.
Eso sí, por medio de Jesucristo.
El horizonte es atractivo y despejado.
La salvación es nuestro destino,
porque Dios así lo quiere para cada hombre.
Jesucristo es el puente
que une nuestra orilla a la orilla de Dios.
Te salvarás si crees en Jesús
y sigues sus pasos amorosamente.
