Todos los santos
Una multitud inmensa,
en maratón de bondad,
llegó triunfante a la meta
tras cubrir, con fatiga y esperanza,
el largo recorrido de la vida.
Sabían que al final estaba Dios.
Y salvaron ágilmente las barreras del mal,
de las dudas, o del abatimiento.
Viven por siempre,
en la apoteosis de la Gloria,
porque lucharon y sufrieron
con el gozo de los hijos de Dios.
Ellos son, todos los Santos.
