La respuesta amable calma la ira,
la palabra áspera excita la cólera.
La lengua apacible es un árbol sabroso
pero su aspereza hiere el corazón.
El que pronto se enoja hace locuras;
el hombre reflexivo soporta la injusticia.
El que se irrita pierde la compostura,
el que muestra templanza descubre su nobleza.
El enfado у la ira quiebran la convivencia.
La amable cortesía gana los corazones.
