Miniaturas 122

Es difícil tener muy firme el pulso
de la voz у la sangre, conteniendo
la avalancha de la ira.

Debemos ser los dueños
de los nervios y del genio en carne viva.
Frena la voz airada.
Tu palabra no debe herir a nadie.
La verdad se defiende por sí misma.

Piensa por qué tan pocas y menudas cosas
perdemos la calma y la templanza.

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