Nos molesta que el mundo, a estas alturas,
catalogue a los negros o a los indios
como seres menores.
Pero acaso sin que nos demos cuenta,
miramos con recelo y con soberbia
al vecino de al lado, al drogadicto,
al gitano o al pobre vagabundo.
No es bastante
no hacer daño intencionadamente.
Dios te ha dado un poder impresionante
de amar, de hacer el bien, de comprender.
Hagámoslo sin frenos ni fronteras.
