Vigílate a ti mismo. No te creas
perfecto e intachable.
Lo peor que nos puede suceder
es juzgarnos seguros, justos у cumplidores
del código moral que nos hemos impuesto.
Nunca, mientras vivamos,
podremos presumir de ser como debemos.
Siempre hay una «más allá», un «más perfectamente».
Conócete a ti mismo y acepta humildemente
que tienes todavía flaquezas que borrar.
Acalla tu vanidad y ponte a la tarea
de mejorar tus modos. Aún no somos buenos.
