Miniaturas 144

Pocas son las cosas en verdad
imprescindibles para la vida del hombre:
el agua, el fuego, el pan, la sal,
la miel, el vino, la leche y el aceite,
la herramienta, el vestido, el techo y el colegio.
Lo demás, aunque bueno, no nos es necesario.

Luchamos, sin embargo, por lo inútil.
Sufrimos por lo vano y lo superfluo.
Penamos por lo inerte y lo inservible.
Y así no disfrutamos
de las cosas sencillas y en verdad necesarias.

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