Nadie es inútil, nadie insignificante.
Nada es casual, nada fortuito.
Hay una Providencia
que impulsa y da sentido
a cada criatura у a las cosas inertes.
Especialmente tú
vives y te proyectas
porque Dios te ha llamado
con nombre у apellidos:
a ti, en singular.
No somos seres nulos, sin proyecto o razón.
Lo que Él quiere de ti
procura realizarlo, criatura de Dios.
