Buscaba la verdad ansiosamente
entre tanta mentira enmarañada.
Buscaba la verdad y la blandía
como lanza de luz desde su boca.
Nadie jamás sedujo su clara lucidez. Nunca a nadie engañó.
Palabra y pensamiento en armonía,
fueron norma y empeño de su decir seguro.
Antes de abrir la boca,
pesaba los conceptos,
medía la verdad,
comprobaba los hechos.
Ajustaba los datos con rigor microscópico.
Mientras no estés seguro, se decía,
calla, siléncialo, enmudece.
Vale más el silencio respetuoso,
que el arma arrojadiza
de una palabra incierta.
