Donde poses los pies
deja perfume y sabor de dulzura.
La sonrisa sincera,
la mano abierta.
El favor a cualquiera,
el perdón y la caricia,
el llanto compartido.
La paciente postura del que escucha
la dolencia y desgracia del vecino.
Dondequiera que estés siembra paz, optimismo y armonía.
