Contrastar la noticia,
confirmar los datos,
cerciorarse, y luego hablar.
La malicia o la frivolidad nos tientan
a echar la lengua a pacer,
como dice el refrán castizo.
Podemos herir de gravedad
el honor de las personas,
si vamos propagando
las pequeñas flaquezas,
o las grandes falsedades.
Antes de hablar, asegúrate.
Además, ¿quién te ha constituido
juez de tu hermano?
