Miniaturas Inéditas 37

Dice el Salmo inspirado:

«El Señor nuestro Dios
es compasivo y misericordioso».
No está siempre acusando,
ni nos guarda rencor;
no nos trata como mereceríamos,
ni nos paga según nuestras iniquidades.

De la misma manera
que un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles,
porque conoce a fondo
el barro de nuestra condición.

Perdona nuestras culpas,
cura nuestras dolencias
y rescata nuestra vida de la muerte.
Nos colma de gracia y de ternura.

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