Miniaturas Inéditas 74

El anuncio era fantástico.
Ni más ni menos,
que la revolución de la paz.
Desde Abel hasta hoy mismo,
vienen los hombres sembrando
violencia y egoísmo.
Para limpiar la tierra de trincheras,
era preciso el milagro
que sólo Dios podía hacer.
Así lo anunció:

«De las espadas se harán rejas de arado
y de las lanzas postes.
Arderán en el fuego
las botas del soldado
y los brazos del hombre
sólo se alzarán para el abrazo.
Y este inmenso milagro vendrá
de la mano de un Niño,
que conocerá el frío y la pobreza.»

Jesús, el que en Belén nació
para volver a confiar, en que aún es posible el amor entre los hombres.

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