Miniaturas 012

No siempre la apariencia traduce la verdad.
Pero todos sabemos que el corazón del hombre
es un nido entramado con ramas de bondad
у plumón de cariño.

Hay más fulgor de afectos, de comprensión, de bien
que maldad o rencor en la entraña del hombre.

A borbotones hierven
las ansias de amistad у de benevolencia,
las ganas de ayudar, el afán de ser útil,
los impulsos leales, la grandeza de miras.

Amar, hacer el bien, es patente exclusiva
de este ser prodigioso que es el hombre.
No en vano hemos nacido de Dios у en Él vivimos,
nos movemos en Él y por Él existimos.

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