Miniaturas 039

La angustia deprime el corazón del hombre
pero una buena palabra le alegra.
Anida la tristeza en las grietas del alma
y no se halla al amigo en los días aciagos.
No es sabroso el pan de la amargura
y huimos del que nos cuenta sus desventuras.

Una buena palabra, sin embargo,
la amable compañía, el apretón de manos
pueden obrar prodigios mitigando la pena.

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