Miniaturas 042

Hay muchos proyectos en el corazón del hombre
pero el designio de Dios es el que permanece.
Es preciso afanarse y construir la historia,
empujar este mundo hacia adelante,
pero sin olvidar que quien rige el destino
no es el azar o la ciega fortuna.

Todo empezó a girar por impulso divino:
con su soplo, Dios mismo aviva el fuego,
la vida, el pensamiento, los planes de los hombres.

Si el Señor, dice el salmo, no construye la casa
en vano se afanan los albañiles.

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