No habéis recibido el espíritu de esclavos
sino el espíritu de hijos
para que a Dios podáis llamarle Padre.
Y al ser hijo, ya eres heredero
del gozo duradero que saciara sus ansias.
Indiferente estás ante la herencia
y entretenido, en cambio, con las cosas
que son perecederas, fútiles у quebradizas.
Olvidas el final de tu viaje
absorto en los zarzales del camino.
