Si llevas a Dios tan dentro,
que lo está más que tú mismo;
si es tu mejor compañía,
tu razón de ser, tu nervio;
si está también en tu hermano
y en el fugaz peregrino;
si está en la naturaleza
у en el aire transparente,
¿cómo es que tan poco amor
florece sobre la tierra?
¿No seremos tú y nosotros
quienes no le permitimos
asomar cuando alborea?
