Miniaturas 100

No desprecies al anciano, que, si vives,
hasta ahí llegarás.
Lo que tú у уо llamamos manías o rarezas
no son tan siquiera defectos; son desgaste
de una vida rodada en el trabajo,
en la entrega a los hijos,
en la ilusión frustrada, pero justa.

Mucho más que respeto merecen los ancianos:
veneración sagrada hemos de tributarles,
llevan sobre sus hombros el peso de una vida
у han pagado por ella un precio alto.

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