No es un consuelo saber que miles de hombres
padecen más que tú.
Pero sí es ocasión de que valores,
des gracias y subrayes
los dones y favores de que gozas.
No es preciso mirar a los demás.
Pasa lista a las cosas que disfrutas
y dirás: «No está mal».
Tengo vida, salud, trabajo, hogar,
pan, amigos, amor. Lo suficiente
para no reclamar,
sí para vivir agradecido.
