Miniaturas 175

A la puerta de cada hogar
llama la desgracia alguna vez.
A la puerta de cada corazón
golpea у empuja el sufrimiento
inesperadamente.

No es sensato alzar el grito airado
contra la vida o contra Dios.
Si aceptamos la vida
hemos de aceptar de igual manera
el reverso del dolor y de la muerte.

Disfrutamos la salud, el gozo de vivir
pero asumamos, con igual serenidad,
—buscando su última razón—
la enfermedad, la muerte y la tristeza.

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