Miniaturas 183

No hay crímenes en tus manos
ni perversidad en tu corazón.
La ruindad no tiene en ti cabida
ni alimenta torcidos pensamientos.

Pero sí es fácil que asomen en tu campo
brotes de flaquezas, tentación de soberbia,
instintos de egoísmo, movimientos de envidia,
inclinación al resentimiento…
Pequeñas imperfecciones
que, por pequeñas,
descuidamos dejándolas crecer.

Si eres fiel, cuidadoso en lo pequeño,
llegarás a ser grande en lo importante.

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