No entres en el juego de la ira,
de la acritud о del despecho.
Antes de que se alce la llamarada
del enfado о de la riña,
arroja el agua limpia y refrescante
de tu mediación templada y sosegada.
Si uno no quiere, dos no riñen.
El trato entre personas
ha de ser tranquilo y respetuoso,
plural y dialogante.
Sin aguijón ni veneno.
