Miniaturas 211

Discutir. Palabra peligrosa.
Y no porque hayamos de renunciar
al juicio personal, a la opinión distinta,
sino porque en la discusión ponemos
más carga visceral que raciocinio.
Del argumento hacemos un martillo
que intenta más herir que convencer.
Se cumple así que de la discusión
no sale luz sino que saltan chispas.

La discusión, como todo lo humano,
debe ser razonable у respetuosa,
nunca obcecada о avasalladora.

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