3 noviembre
Hubo una vez un mulato peruano
que amó a Dios, a los hombres у a la naturaleza
con el vigor de un corazón incandescente.
Domeñó sus sentidos,
curó a los enfermos,
alimentó a los pobres,
acogió al vagabundo,
encarnó el evangelio
en su humilde negritud.
San Martín de Porres se llamaba.
Sean estas palabras homenaje
e invitación a que le descubramos.
