Para los que ven las cosas que no se ven,
para los que esperan lo que aún no ha llegado,
para los que creen y esperan en lo eterno,
las tribulaciones de esta vida son ligeras
porque saben que el reverso del dolor
es la gloria que despunta tras el tiempo.
A mayor cruz, mayor triunfo.
A herida más honda, cicatriz más luminosa.
A pobreza mayor, la plenitud de dones.
A mayor soledad, la compañía interminable de los buenos.
Saber esperar. Creer en la Palabra.
