Siempre que hagas el bien
hazlo de incógnito.
Que tu mano izquierda ignore
lo que hace la derecha.
Quede oculta tu generosidad,
que nadie contemple tus sacrificios.
No es por los hombres
por quienes hemos de doblar nuestra bondad.
Tu padre celestial, que todo lo contempla,
si ve tu humildad, te recompensará.
