Reconcíliate con Dios,
recobrarás tu ventura.
Nadie como Él merece tu amistad,
nadie es tan duradero y tan piadoso.
Se disipará la tierra y sus grandezas,
se desvanecerá el orgullo y el poder,
se devaluará el dinero…
Solo Dios permanece.
Arraigue en tu corazón
la piedad filial y la amistad estrecha.
Que nunca es más grande el hombre
que cuando a Dios se inclina
con fe y humildemente.
