Vive de los recuerdos bonitos,
de tus momentos felices.
Alienta la memoria
de las horas dichosas, de los días sabrosos.
Aunque el tiempo quisiera arrebatártelos,
forman parte de tu pequeña historia
trenzada de dulzuras y tristezas.
Estas no deben dejar huella,
aquellas sí han dejado rastro.
Las horas felices merecen un altar
al que acudas cuando se ensombrezca la vida.
Acuna tus recuerdos entrañables.
Te sentirás bien.
