Si te haces de miel te comerán las moscas,
decimos previniendo al prójimo
contra la solidaridad y el amable servicio.
Preferimos cerrarnos a cal y canto
para evitar las molestias
que la mano pedigüeña nos pueda ocasionar.
Saludable y dulce es la bondad.
No huyas de quien a ti se acerca
porque aún confía en tu benevolencia.
Ningún placer es tan intenso
como el de ser repartidor de alegría.
Hazte de miel, que serán mariposas
las que a ti se acerquen.
