Nо seas impaciente
porque no estén las cosas a tu gusto
y en el momento justo que tú quieres.
Los demás tienen también su orden,
su quehacer y sus obligaciones.
Si no tienes la camisa preparada
o cambian tus planes
o aquel informe no está terminado,
no te enfades, no grites:
son cosas tan pequeñas
que no deben alterar
la armonía conyugal
o lа serena convivencia del trabajo.
No seas exigente.
