«La fe es un oasis en el corazón
al que nunca llegará
la caravana del pensar».
La fe es un don de Dios
y, por serlo,
desborda tu raciocinio y tu discurso.
Anida suavemente en tu corazón
y sólo si la hostigas se escapará de ti.
No enfrentes tu razón con Dios;
Él está por encima de tus luces.
Acógele con sencillez y gratitud
pues la fe te conduce
a la total inteligencia de lo inmortal.
