«Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad el Señor;
dichoso el que guardando sus preceptos
lo busca de todo corazón;
el que sin cometer iniquidad
anda por sus senderos.»
Dichoso el de limpios pensamientos,
el de recto sentir y corazón abierto,
dichoso el que domina sus pasiones
y se comporta como un niño inocente;
dichoso si amortiguas las tormentas
y siembras de afectos la ciudad.
